CROSSFAT ZURRIOLA
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CROSSFAT ZURRIOLA

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El crossfit no es algo nuevo. Fue creado en el año 2000 en California, y en España ya lleva algunos años siendo practicado, principalmente por policías, militares o bomberos. Pero en los últimos meses veo en mi Facebook cómo proliferan el número de amigos que han empezado a practicarlo y me dicen que cada día están abriendo más centros a los que acude gente de todo tipo a practicar esta modalidad de entrenamiento que parece la más extrema de toda la oferta de fitness. Que ha sido tendencia total para la operación bikini de este año, vamos. No sé nada de crossfat cuando decido ir a una clase de prueba y descubrir los secretos de su éxito para contároslo a vosotros. En mi caso lo llamaremos CrossFat.

Me imagino a mí mismo con los abdominales de un marine estadounidense en menos de un mes, y como un auténtico superhéroe en menos de un año. Así que allá voy. Dos amigos me comentan que me tome alguna bebida energética para evitar lipotimias.  Me bebo uno tamaño grande. Error. Los nervios cuando te enfrentas a algo desconocido ahora han derivado en que llego pegando botes al centro de crossfat.

Los centros de crossfat no se llaman gimnasios, se llaman box, me aclara el chico que me recibe. Me dice que entre a cambiarme que empezamos en cinco minutos.  Cuando salgo con el atuendo clásico de entrenar en el gimnasio me encuentro con tres tíos sin camiseta y con una especie de micro short de lycra. Son los dobles de escenas de riesgo de Los Mercenarios, lo juro.  Respiro hondo y acepto resignado que me espera la hora más humillante de mi vida cuando entran varias personas de aspecto normal, dos de ellas con sobrepeso y una de ellas que, como yo, va a tomar su primera clase.  Nos explican en qué consiste el “trabajo” de hoy. Sólo me entero de que hay que hacer peso muerto con barras de halterofilia olímpica y dominadas. Sí, eso de subir todo el peso de tu cuerpo con los brazos y bajar despacio.

Crossfat en Gipuzkoa

Empieza el show. Calentamiento. Hay que correr durante unos minutos. Correr hacia atrás en cuclillas Y algunas variaciones más, sin descanso. Me ahogo, toso, estoy rojo, me duele todo.  Era sólo el principio. Empiezan los ejercicios. Hago el peso muerto únicamente con la barra. Lo hacemos por parejas sobre una superficie formada por una pila de colchonetas. No hay música. Tampoco hace falta, el sonido de tus pulsaciones en las sienes está a la altura. Fuera la barra, a las dominadas. Me toca junto al doble de Rambo. Las hace perfectas, tardando 4 segundos en bajar. Calculo que yo tardo una media de 0,32 segundos en hacerlo. Unas repeticiones y cambio, y cambio….

La clase ha terminado. No sé quién soy. Ni siento ni padezco. Pero me uno al choque de manos que empieza a producirse entre todo el grupo.  ¡Me están felicitando y dando la bienvenida a su grupo Terminator y sus colegas! El monitor nos sonríe y aplaude, y nos comenta a los de prueba que si queremos volver hay que someterse a cuatro clases de técnica para evitar lesiones. Es decir, hay ejercicios mucho peores que los que he practicado hoy.

He sobrevivido al crossfat. Escribo esto después de 4 días sin poder moverme. Sé que sólo ha sido una clase de prueba y que me espera más sufrimiento.

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